La propiedad ha solicitado la fase de liquidación, pero el centro puede seguir funcionando mientras se busca una salida ligada a su venta
El centro comercial Oasiz Madrid, situado en Torrejón de Ardoz, ha iniciado un proceso concursal tras la solicitud voluntaria presentada por su sociedad propietaria, Carlotta Iberia, ante el Juzgado de lo Mercantil número 14 de Madrid, según publica Cinco Días.
La entrada en concurso llega en un contexto de fuerte presión financiera. De acuerdo con la información del diario, el complejo mantiene una deuda de 142 millones de euros con el fondo británico Cale Street, mientras que el endeudamiento total supera los 320 millones de euros.
Con el procedimiento ya en marcha, el juzgado ha designado a PJF Attest como administrador concursal. A partir de ahora, el proceso debe definir si se articula una salida que pase por la venta del proyecto en su conjunto —incluyendo tiendas y espacios— o si se avanza hacia otros escenarios contemplados en el marco legal.
El concurso se produce además en un momento en el que el valor del activo se sitúa muy por debajo del volumen de deuda. La consultora CBRE valora el inmueble en torno a los 140 millones de euros, dentro de un complejo que cuenta con 90.000 metros cuadrados de superficie bruta alquilable en un desarrollo total de 250.000 metros cuadrados, además de 3.600 plazas de aparcamiento.
Oasiz abrió sus puertas en 2021 tras una inversión de 157 millones de euros y con un plan que aspiraba a captar a millones de potenciales clientes en su área de influencia.
Sin embargo, cinco años después, el proyecto no ha logrado cumplir las expectativas iniciales, aunque en los últimos 12 meses ha registrado una evolución al alza, con un crecimiento del 18,5 % en ventas y del 3,8 % en la afluencia de visitantes.
En paralelo, Cale Street busca fórmulas para recuperar su exposición financiera y valora alternativas para vender su participación, ya sea en bloque o de forma individual. En ese contexto, el proceso concursal plantea distintos caminos, desde una venta del centro como unidad productiva hasta una liquidación ordenada de activos si no prospera ninguna oferta, además de la posibilidad de mantener la actividad durante la tramitación para preservar el valor del negocio.
En cualquier caso, el concurso no implica automáticamente un cierre inmediato del complejo. El centro puede seguir operando mientras avanza el procedimiento y se concreta la solución definitiva.