La investigación del accidente de Adamuz sigue abierta este jueves por cuarto día, con la vía como principal foco de análisis
Cuatro días después del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), la zona del siniestro sigue bajo revisión y los investigadores continúan trabajando este jueves para aclarar qué ocurrió. Por ahora, 42 de las 43 víctimas mortales ya han sido identificadas.
El foco principal está puesto en el estado de la vía. El presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), Iñaki Barrón, ha indicado que en este momento se considera más probable una rotura de carril o de soldadura como causa del siniestro.
En la misma línea, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha explicado que la investigación intenta determinar «si había algo en la vía o si era la propia vía la que estaba empezando a romperse». El ministro aseguró este miércoles en rueda de prensa que la falta de mantenimiento o supervisión de las vías «parece claro» que no está entre las causas del accidente, pese a las denuncias de los maquinistas, que enmarcó en un procedimiento «normal».
Los trabajos técnicos también se centran en el material rodante. La investigación ha revelado la existencia de muescas en las ruedas de los vagones anteriores al que descarriló. Además, Puente ha señalado que hay marcas en los «bogies» de los cinco primeros coches del Iryo.
Según lo expuesto, los trenes que pasaron por ese tramo más de una hora antes del accidente no presentan esas muescas, mientras que sí aparecen en los que circularon después, incluido el siniestrado.
En este sentido, el ministro ha asegurado que es «aventurado» afirmar que las muescas detectadas en los «bogies» (las ruedas y su transmisión) de los trenes siniestrados sean un síntoma de un problema en la infraestructura ferroviaria. «Es una posibilidad innegable, pero yo no puedo establecer ese criterio porque ni siquiera lo hacen los técnicos que están en este momento a cargo de la investigación en Adif y en Renfe, que están mucho más preparados que yo para ello», ha señalado.
Puente también se ha referido a las vibraciones percibidas por algunos viajeros en distintos trenes de alta velocidad. El ministro ha admitido que algunas, «muy extremas», «no son normales» ni «admisibles», aunque confía en que los maquinistas o los auscultadores las hayan detectado y «se habrán corregido o se tienen que corregir».
A esto se suma una nueva línea de análisis: la Guardia Civil ha localizado parcialmente sumergida en un arroyo cercano al lugar del accidente una pieza del eje. Ahora investiga si procede de alguno de los trenes siniestrados y si puede aportar alguna pista sobre las causas de la tragedia.
La reconstrucción de lo ocurrido también se apoya en audios internos del personal ferroviario. Esas conversaciones desvelan que el conductor del Iryo no fue consciente del choque y que el centro de control de la estación de Atocha intentó contactar con el maquinista del Alvia, que posiblemente ya había fallecido. Ante la falta de respuesta, pudieron hablar con la interventora, que en estado de shock informó de que tenía «sangre en la cabeza».
Al margen de la investigación, Pedro Sánchez y Juanma Moreno han acordado que se celebre un homenaje de Estado a las víctimas el sábado 31 de enero en Huelva. Por su parte, el sindicato de maquinistas ferroviarios Semaf ha convocado tres días de huelga en el sector en febrero para reclamar que se garantice la seguridad y fiabilidad de la red tras los recientes accidentes registrados en Adamuz y Gelida (Barcelona), en los que han fallecido tres maquinistas.