Sanidad y Canal de Isabel II ponen en marcha la monitorización en 17 depuradoras dentro del Plan Regional Contra las Drogas
La Comunidad de Madrid analizará las aguas residuales para monitorizar la presencia de drogas y reforzar la protección de la salud, según han presentado la consejera de Sanidad, Fátima Matute, y el consejero delegado de Canal de Isabel II, Mariano González, en el Laboratorio de Aguas Depuradas del Canal en Majadahonda. La iniciativa se enmarca en el Plan Regional Contra las Drogas.
Matute ha señalado que la monitorización en la red hídrica de sustancias psicoactivas ilegales como cannabis, cocaína, éxtasis, anfetaminas o metanfetaminas es un instrumento más para «avanzar en el cuidado de la salud, especialmente de la población más joven». «Situamos el agua y la alta tecnología al servicio de la salud», ha añadido.
Las muestras se obtendrán inicialmente en 17 estaciones depuradoras y otros puntos de la red de alcantarillado que abarcan aproximadamente al 64 % de la población madrileña. Los puntos podrán modificarse o ampliarse en función de los resultados y de las necesidades detectadas.
El laboratorio de Majadahonda se encargará de la recepción y distribución de las muestras para su análisis con tecnología de vanguardia. Los resultados ofrecerán información complementaria a los sistemas habituales de vigilancia epidemiológica y permitirán adoptar decisiones con base científica.
El Ejecutivo regional ha recordado que el Plan Regional Contra las Drogas, puesto en marcha en noviembre de 2024 con una inversión de 200 millones de euros, contempla 75 actuaciones, de las que 69 ya están cumplidas o en desarrollo avanzado. Entre ellas, el servicio 012 Contra las Drogas, que ha atendido a 453 personas, la instalación de carteles informativos en espacios públicos y la realización de 700 talleres de prevención del cannabis dirigidos a docentes.
Por su parte, Canal de Isabel II ha ampliado el sistema Vigía, que nació en 2020 para detectar el SARS-CoV-2 en aguas residuales, y que ahora incorpora la vigilancia de enfermedades como la polio y la gripe, así como la detección de fármacos, PFAS, microplásticos y otros contaminantes emergentes contemplados en la normativa europea. Vigía 4.0 amplía así el alcance de la vigilancia epidemiológica a través del agua.