El nuevo reglamento fija tamaños, condiciones y responsabilidades para garantizar la seguridad y la comodidad de los viajeros
La Comunidad de Madrid ha incorporado al Reglamento de Viajeros una normativa que regula los objetos que pueden transportar los usuarios en los autobuses interurbanos dependientes del Consorcio Regional de Transportes (CRTM). La medida busca garantizar la seguridad y la comodidad mediante criterios claros, homogéneos y adaptados a los usos actuales.
Hasta ahora, el reglamento solo contemplaba la posibilidad de portar bultos de mano, sin detallar otros enseres cuyo uso se ha generalizado con el paso del tiempo. Con esta actualización, se ofrece mayor claridad tanto a los viajeros como a los operadores del servicio.
Según la nueva regulación, cada usuario podrá acceder al autobús con un único objeto, siempre que no cause molestias ni suponga un riesgo para el resto de los ocupantes. Entre los elementos permitidos figuran bolsos, maletines o mochilas de hasta 50 x 30 x 10 centímetros; carritos de la compra o mochilas con ruedas; maletas pequeñas de hasta 55 x 40 x 20 centímetros; patinetes infantiles, correpasillos y bicicletas sin pedales; así como instrumentos musicales y material deportivo dentro de su funda.
De forma excepcional, el conductor podrá autorizar otros bultos si comprueba que no representan peligro ni obstáculo. Sin embargo, podrá denegarse el acceso cuando no haya espacio habilitado, los objetos generen incomodidad o riesgo, el vehículo esté muy lleno o las zonas destinadas al equipaje se encuentren ocupadas. En estos casos, se podrá impedir la entrada o solicitar al viajero que baje del autobús, incluso aunque haya validado su título.
Respecto a la colocación de los enseres, deberán situarse en la bodega o en los espacios habilitados. Las mochilas y maletines no podrán llevarse a la espalda y deberán sujetarse con la mano. Los instrumentos musicales viajarán siempre en el interior, permitiéndose únicamente uno de gran tamaño por vehículo.
La norma establece además que todos los objetos deberán colocarse de forma segura para evitar desplazamientos peligrosos, ruidos o daños, y que cada usuario será responsable de sus pertenencias y de los perjuicios que puedan ocasionar a otras personas o al material móvil.