Cae la banda que contrató a un cámara en Coslada para robarle tras citarle para grabar un falso videoclip

La Policía Nacional y los Mossos d’Esquadra han detenido a cuatro personas, dos de ellas ya en prisión, acusadas de asaltar a profesionales audiovisuales en Coslada, Madrid, Badalona y Terrassa.

 

IMG_8257
POLICÍA NACIONAL

Agentes de la Policía Nacional, en una operación conjunta con los Mossos d’Esquadra, han desarticulado una organización criminal asentada en Madrid que presuntamente se dedicaba a cometer robos con violencia e intimidación a profesionales audiovisuales tras captarles con la falsa contratación para grabar videoclips musicales.

La operación se ha saldado con la detención de cuatro personas en Madrid y A Coruña, acusadas de los delitos de organización criminal, robo con violencia e intimidación, detención ilegal, secuestro y lesiones por cuatro asaltos cometidos en Coslada, Madrid, Badalona y Terrassa.

La autoridad judicial ha decretado el ingreso en prisión provisional de los dos presuntos líderes de la organización, mientras la investigación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones.

La investigación comenzó en 2025 tras varias denuncias anónimas recibidas por ambos cuerpos policiales. Los agentes comprobaron que todos los robos seguían el mismo modus operandi. Los delincuentes contactaban con técnicos de cámara a través de sus perfiles en redes sociales y les contrataban supuestamente para grabar un videoclip musical, en el que los participantes aparecerían con pasamontañas o cascos de moto.

Para preparar la emboscada, la organización alquilaba viviendas donde supuestamente iba a realizarse el rodaje. Uno de los integrantes esperaba a la víctima en el portal para acompañarla hasta el inmueble, donde otros miembros del grupo la recibían ocultando su rostro con pasamontañas, bufandas e incluso globos colocados sobre la cabeza, justificando esa indumentaria como parte de la estética del videoclip.

Una vez dentro, los asaltantes exhibían armas de fuego y armas blancas para intimidar a las víctimas, a las que amordazaban y retenían contra su voluntad. En uno de los casos llegaron a agredir físicamente a un cámara para apoderarse de su equipo profesional —cámaras de vídeo y fotografía— y obligarle a facilitar las claves de acceso a su teléfono móvil y a su banca online.

Según la investigación, los cuatro robos ocasionaron un perjuicio económico superior a 70.000 euros. Tras hacerse con el botín, los delincuentes abandonaban el inmueble dejando a las víctimas atadas y les indicaban que, pasadas unas horas, podrían recuperar su teléfono móvil, que supuestamente dejarían sobre una papelera en la vía pública.

Los investigadores determinaron que la organización actuaba con una planificación minuciosa. Para dificultar su identificación utilizaban líneas telefónicas y cuentas bancarias contratadas con identidades de terceras personas y alquilaban los pisos donde perpetraban los asaltos, perfeccionando con el tiempo un método delictivo cada vez más sofisticado.

Tras diversas pesquisas, los agentes identificaron a los integrantes de la red y llevaron a cabo tres entradas y registros en Madrid, Fuenlabrada y A Coruña. En los inmuebles localizaron 13 kilos de hachís, más de 20.000 euros en efectivo, prendas utilizadas para ocultar la identidad durante los robos, diez teléfonos móviles, una defensa eléctrica y un vehículo presuntamente utilizado para cometer los asaltos.

El operativo culminó con la detención de los cuatro presuntos integrantes de la organización, que fueron puestos a disposición judicial. El juez acordó el ingreso en prisión provisional de los dos principales líderes de la banda, mientras la investigación permanece abierta para esclarecer si existen más hechos delictivos relacionados con este grupo y localizar a otros posibles implicados.