23 detenidos en Madrid, Barcelona y Guadalajara por una estafa piramidal de 300.000 euros

La Policía Nacional ha identificado a 121 víctimas y ha desarticulado un grupo criminal que captaba inversores con falsas promesas de rentabilidad a través de criptomonedas.
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La Policía Nacional ha detenido a 23 personas como presuntas responsables de los delitos de estafa, blanqueo de capitales y pertenencia a grupo criminal en una operación desarrollada en Madrid, Barcelona y Guadalajara. La investigación ha permitido identificar a 121 víctimas y ha destapado un fraude piramidal que causó un perjuicio económico cercano a los 300.000 euros.

Según ha informado este martes la Policía Nacional, los integrantes del entramado desarrollaban un fraude conocido como esquema Ponzi, consistente en atraer inversores prometiendo altos rendimientos económicos. Para mantener la apariencia de rentabilidad, pagaban pequeñas cantidades a algunos participantes iniciales utilizando el dinero aportado por nuevos inversores.

La organización operaba bajo una apariencia de legalidad diseñada para generar confianza entre los afectados. Disponía de oficinas abiertas al público, publicidad corporativa, personal uniformado y una aplicación móvil que simulaba el funcionamiento de una entidad de inversión legítima.

Las víctimas eran captadas entre personas interesadas en obtener elevadas rentabilidades mediante inversiones en criptomonedas. Los responsables mantenían reuniones presenciales, contactos telefónicos y conversaciones a través de aplicaciones de mensajería para ofrecer supuestas oportunidades de inversión seguras y altamente rentables.

Una vez conseguida la confianza de los inversores, les instaban a realizar transferencias bancarias o adquirir criptomonedas. Posteriormente, esos activos digitales eran transferidos a direcciones facilitadas por miembros de la organización, quedando bajo su control.

Para reforzar la credibilidad del sistema, el grupo permitía en algunos casos pequeñas retiradas o devoluciones de fondos, generando una falsa percepción de solvencia y liquidez. Esta estrategia llevó a muchas víctimas a incrementar progresivamente las cantidades invertidas e incluso a captar nuevos inversores entre familiares y conocidos.

Los investigadores también detectaron un complejo circuito financiero destinado a dificultar el rastreo del dinero. Los fondos eran movidos entre distintas cuentas controladas por miembros de la organización mediante transferencias cruzadas, ingresos en efectivo, retiradas de fondos y pagos a terceros. Parte del dinero era transformado en criptoactivos y transferido a través de múltiples direcciones y monederos digitales para ocultar su origen.

La operación incluyó cinco entradas y registros: tres en la ciudad de Madrid, una en Torrejón del Rey (Guadalajara) y otra en Rubí (Barcelona). Los agentes intervinieron cerca de 15.000 euros en efectivo, un vehículo, más de 20 teléfonos móviles y tres ordenadores portátiles.

Además, fueron bloqueadas 38 cuentas bancarias y un saldo próximo a los 75.000 euros. Los 23 detenidos fueron puestos a disposición judicial como presuntos responsables de los delitos de estafa, blanqueo de capitales y pertenencia a grupo criminal.