La Guardia Civil de Guadalajara reduce a chatarra 529 armas de fuego, armas blancas, piezas y objetos peligrosos

El material destruido procede de intervenciones, infracciones y entregas voluntarias.
La Guardia Civil destruye 529 armas en un proceso supervisado.
La Guardia Civil destruye 529 armas en un proceso supervisado.

La Guardia Civil de la Comandancia de Guadalajara ha procedido a la destrucción de un total de 529 armas de fuego, armas blancas y prohibidas, entre las que se encontraban escopetas de caza, armas de tiro deportivo, armas cortas y defensas extensibles. Este material había sido depositado en las Intervenciones de Armas de la provincia por diferentes motivos.

El proceso de reducción a chatarra se llevó a cabo el pasado jueves en una empresa de fundición de acero ubicada en la Comunidad de Castilla y León. La operación fue supervisada por agentes de la Intervención de Armas y Explosivos de la Guardia Civil de Guadalajara, encargados del seguimiento de la destrucción.

Cada año, una vez obtenidas las autorizaciones y cumplidos los plazos de depósito, la Guardia Civil destruye las armas intervenidas por estar prohibidas, por haber sido utilizadas en hechos delictivos o infracciones administrativas, o aquellas entregadas voluntariamente por sus propietarios al dejar de cumplir los requisitos para obtener las correspondientes licencias.

Estas actuaciones se ajustan a la normativa vigente y se enmarcan en el Programa de Acción de Naciones Unidas sobre el comercio ilícito de armas pequeñas y ligeras, surgido de la Conferencia Internacional celebrada en julio de 2001.

Las Intervenciones de Armas y Explosivos controlan de forma legal el acceso a las armas. El Reglamento exige requisitos como la carencia de antecedentes penales y la superación de pruebas teóricas y prácticas sobre su manejo. Cuando un titular pierde el derecho a su tenencia y uso, la normativa establece que las armas deban ser inutilizadas o destruidas.

La inutilización está regulada desde 2011 por una normativa estricta que afecta a todas las piezas fundamentales del arma, impidiendo que pueda recuperar su capacidad de funcionamiento. Paralelamente, la Guardia Civil realiza periódicamente la destrucción de armas de diversos calibres y armas blancas prohibidas, ya sea por su vinculación con ilícitos penales o administrativos, o por no haber sido adjudicadas en subastas tras quedar sin titular habilitado. Todo este material se reduce finalmente a chatarra mediante fundición o procesos similares.