Encerrado en un piso de Moratalaz entre excrementos de perros: así vivía el depredador sexual de TikTok
Apenas salía de casa, tenía varias órdenes de búsqueda y utilizaba las redes sociales para ganarse la confianza de niñas y exigirles contenido sexual.
El depredador sexual detenido por la Policía Nacional tras la alerta de suicidio de una menor, acusado de acosar sexualmente a menores en redes sociales haciéndose pasar por un adolescente, vivía oculto en un piso de Moratalaz y evitaba cualquier movimiento que pudiera delatarle.
Se trata de un hombre de 28 años que acumulaba cuatro órdenes de búsqueda judicial, una de ellas de ingreso directo en prisión. Para no ser localizado, no renovaba su DNI ni el carné de conducir, ambos caducados desde 2024, y tampoco utilizaba tarjetas bancarias para no dejar rastro.
Su método era siempre el mismo, lo que se conoce como grooming. Se presentaba en redes como un chico de entre 16 y 18 años, iniciaba contacto con niñas vulnerables —de entre 12 y 14 años— y, tras ganarse su confianza, comenzaba a pedir imágenes íntimas y videollamadas de carácter sexual, llegando a ofrecer entre 100 y 300 euros por contenido.
Cuando alguna víctima sospechaba de su apariencia de adulto, tenía preparada una excusa: aseguraba que padecía cáncer. Si no accedían a sus peticiones, difundía el contenido para presionarlas o humillarlas, según fuentes policiales.
La investigación, denominada Operación Zalamero, se inició tras la publicación en TikTok de una menor de 14 años con discapacidad intelectual que amenazaba con quitarse la vida. Los agentes lograron identificarla y prestarle asistencia, y en menos de 24 horas localizaron al presunto autor en el domicilio donde se ocultaba, en el distrito madrileño de Moratalaz.
El registro del domicilio evidenció las condiciones insalubres en las que vivía. El detenido permanecía encerrado junto a su expareja y el padre de esta, conviviendo con cuatro perros que no salían a la calle, con excrementos acumulados en el interior de la vivienda.
En el registro se intervinieron dos teléfonos móviles con material audiovisual de las víctimas y centenares de conversaciones que están siendo analizadas. El arrestado pasó a disposición judicial como presunto responsable de delitos de grooming, corrupción de menores, descubrimiento y revelación de secretos y reclamación judicial, y posteriormente se decretó su ingreso en prisión.
Hasta el momento se han identificado cinco víctimas, todas de Toledo: la menor cuyo vídeo desencadenó la investigación, tres niñas de 13 años y otra de 12, todas del mismo entorno. En al menos un caso, el detenido llegó a concertar un encuentro en una estación de autobuses, pero la víctima huyó al comprobar que se trataba de un adulto.