Madrid retira más de 53.500 nidos de oruga procesionaria en parques de toda la ciudad

Operarios municipales retiran un nido de oruga procesionaria en un parque de Madrid. AYUNTAMIENTO DE MADRID
Las actuaciones municipales se han desarrollado durante los últimos meses en los 21 distritos para reducir la presencia de este insecto y minimizar riesgos para la ciudadanía.

El Ayuntamiento de Madrid ha retirado más de 53.500 nidos de oruga procesionaria durante la actual campaña de control en parques y zonas verdes de la ciudad. El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, ha visitado este miércoles el parque Juan Carlos I, donde están finalizando los trabajos junto al concejal delegado de Limpieza y Zonas Verdes, José Antonio Martínez Páramo, y el concejal de Barajas, Juan Peña.

Las actuaciones se desarrollan durante los meses estivales y se prolongan hasta finales de febrero o principios de marzo, cuando las orugas descienden de los árboles para enterrarse en el suelo e iniciar su metamorfosis, proceso que culmina con la aparición de las mariposas adultas. Según los datos municipales, las campañas de control desarrolladas en los últimos años han demostrado una eficacia sostenida en el tiempo.

Operario municipal realiza labores de control de la oruga procesionaria en un pino. AYUNTAMIENTO DE MADRID

En esta campaña, durante los meses de enero y febrero, los equipos municipales han eliminado más de 53.500 bolsones localizados principalmente en pinos y cedros. No obstante, el número de nidos retirados puede variar cada año en función de factores climáticos y ecológicos que influyen en la reproducción y supervivencia del insecto.

Los inviernos suaves permiten que sobreviva un mayor número de orugas, mientras que las primaveras con temperaturas estables aceleran su desarrollo y pueden provocar salidas masivas. A ello se suma la disponibilidad de alimento en pinares densos y la reducción de depredadores naturales como aves insectívoras o insectos parasitarios, factores que favorecen la proliferación de colonias.

Actuaciones en toda la ciudad

Las labores de control se han realizado en parques y zonas verdes municipales de los 21 distritos de Madrid, con especial atención a espacios con abundancia de pinos y cedros. Entre los parques con intervenciones más intensas se encuentran la Casa de Campo, la Dehesa de la Villa o la Finca de Tres Cantos, además de pinares urbanos como el Pinar de la Elipa, el Pinar de San José o el parque de la Ventilla.

Los trabajos se han reforzado especialmente en zonas sensibles como áreas infantiles, espacios estanciales y entornos próximos a centros escolares, con el objetivo de reducir cualquier riesgo para la salud pública.

Tratamiento integral durante todo el año

El control de la procesionaria se realiza mediante un sistema integral que combina prevención, tratamientos y retirada manual de nidos. El programa se desarrolla en cuatro fases coordinadas a lo largo del año.

Durante el verano se colocan trampas con feromonas sexuales para capturar machos y evitar el apareamiento. En la campaña actual se han instalado 4.962 trampas en distintas zonas verdes de la ciudad.

En una segunda fase, entre octubre y noviembre, se aplica la técnica de endoterapia en árboles seleccionados, introduciendo productos fitosanitarios autorizados directamente en la savia del árbol. Este tratamiento se ha realizado en más de 7.200 ejemplares, especialmente en árboles altos o de difícil acceso.

Posteriormente, entre enero y febrero, se procede a la retirada mecánica de los nidos mediante pértigas o plataformas elevadoras. Finalmente, en febrero se colocan anillos perimetrales en los troncos, que impiden que las orugas desciendan al suelo. En la actual campaña se han instalado 5.357 dispositivos.

Paralelamente, el Ayuntamiento fomenta la presencia de aves insectívoras como herrerillos y carboneros, que actúan como depredadores naturales de la procesionaria y ayudan a controlar su expansión de forma ecológica.

Una amenaza para el arbolado

La presencia de la procesionaria supone una amenaza para los pinos y otras coníferas, ya que estos insectos se alimentan de sus hojas o acículas, provocando una pérdida importante de masa foliar.

Esta defoliación reduce la capacidad del árbol para realizar la fotosíntesis y genera estrés fisiológico, debilitando el ejemplar y aumentando su vulnerabilidad frente a otras plagas o enfermedades. Por este motivo, las campañas periódicas de control son fundamentales para evitar daños acumulativos en el arbolado urbano.

Sin una actuación preventiva sostenida, las infestaciones repetidas pueden impedir la recuperación natural del árbol y provocar un deterioro irreversible, e incluso su muerte.

Recomendaciones a la ciudadanía

El Ayuntamiento recuerda la importancia de no manipular ni acercarse a las orugas procesionarias, especialmente cuando se desplazan en fila por el suelo, ya que pueden desprender pelos urticantes capaces de provocar reacciones en la piel, los ojos o las mucosas.

Los menores y las mascotas son especialmente vulnerables, por lo que se recomienda explicar a los niños cómo identificar este insecto y los riesgos que conlleva acercarse a los bolsones o a las orugas.

En caso de detectar su presencia en espacios públicos, el Consistorio aconseja comunicarlo a través del teléfono municipal 010 para que los servicios correspondientes puedan actuar en la zona afectada. Si aparecen en zonas privadas, se recomienda contactar con los responsables del espacio para que adopten las medidas necesarias.