Cae la banda peruana que atracó una joyería de Torrejón y robó joyas por valor de 1,5 millones
La Policía Nacional ha desarticulado un grupo criminal de ciudadanos peruanos dedicado a cometer atracos en joyerías de toda la Comunidad de Madrid, entre ellas una de Torrejón de Ardoz, donde los asaltantes encañonaron a una empleada con una pistola y robaron joyas por un valor aproximado de 1,5 millones de euros en un establecimiento situado en la Avenida de Madrid, esquina con la calle de Extremadura.
En total, han sido detenidas diez personas, ocho hombres y dos mujeres, como presuntos responsables de delitos de robo con violencia e intimidación, falsedad documental, apropiación indebida e infracción de la Ley de Extranjería. Tras pasar a disposición judicial, cinco de ellos han ingresado en prisión.
Según la Policía Nacional, la organización también actuó en joyerías de Tetuán, Usera, Puente de Vallecas y Ciudad Lineal, además de intentar atracar una entidad bancaria en el distrito de San Blas-Canillejas. En el conjunto de los golpes, los autores llegaron a apropiarse de joyas valoradas en más de tres millones de euros.
La investigación comenzó el pasado 27 de marzo, tras el intento de atraco a una sucursal bancaria. Los agentes comprobaron que se trataba de un grupo perfectamente organizado, cuyos integrantes tenían funciones repartidas para seleccionar los objetivos, preparar la logística de los robos, alquilar vehículos, adquirir herramientas y utilizar documentación falsa para dificultar su identificación.
En el caso de Torrejón de Ardoz, ocurrido el 15 de mayo, un hombre y una mujer pidieron a la empleada de una joyería que les mostrara una pieza. Al percatarse de que ambos llevaban el rostro oculto, la trabajadora se negó a abrir la vitrina. En ese momento, el hombre sacó una pistola y la encañonó. Los atracadores consiguieron apoderarse de joyas valoradas en aproximadamente 1,5 millones de euros.
Antes de cada golpe, los miembros del grupo mantenían una reunión y se comunicaban mediante cascos inalámbricos. Mientras unos vigilaban el exterior para alertar de una posible presencia policial, otros accedían disfrazados al interior de las joyerías. Armados con pistolas, llegaron a colocar el cañón del arma en la cabeza o en las costillas de algunas víctimas, advirtiéndoles de que dispararían si gritaban o se resistían. Después fracturaban las vitrinas y huían con las joyas.
El último atraco se produjo el 10 de junio en una joyería del distrito madrileño de Ciudad Lineal. En esa ocasión, los autores iban disfrazados con hábitos religiosos y fueron sorprendidos in fraganti por agentes de la Policía Nacional cuando intentaban huir. Posteriormente fueron arrestados otros integrantes del grupo, incluidos dos en Barcelona con la colaboración de la Brigada Provincial de Policía Judicial de esa ciudad.

