Las concejalas Paz Garretas y Sonia Murillo consideran «agotado» el modelo de gestión y reclaman un cambio de liderazgo
Más Madrid Coslada ha difundido este martes un comunicado en el que sostiene que la ciudad atraviesa una situación de «bloqueo político y deterioro de la vida urbana» que, a su juicio, tiene un responsable claro en el alcalde socialista, Ángel Viveros. La formación considera que la gravedad del momento exige «abrir una nueva etapa» basada en «otra forma de gobernar, más dialogante, más eficaz y verdaderamente comprometida con las necesidades de los vecinos y vecinas».
En el texto, Más Madrid afirma que «no se trata de una discrepancia puntual ni de diferencias de estilo», sino de «un modelo de gobierno agotado». Señala que esta percepción «la dice la calle» y recuerda la movilización vecinal de hace unos meses en la que, según indican, miles de personas reclamaron mejoras en aceras, limpieza y mantenimiento de la ciudad.
La formación asegura que ha constatado desde dentro del propio Gobierno municipal «una forma de gobernar cerrada, unilateral y alejada de cualquier cultura democrática de coalición», lo que, en su opinión, tiene consecuencias directas en el día a día de Coslada, con «deterioro evidente del espacio público», «problemas persistentes de limpieza» y «sensación creciente de abandono en muchos barrios».
Además, el comunicado apunta a la ausencia de políticas ambiciosas frente a la crisis de acceso a la vivienda y a la falta de una estrategia que haga de Coslada «una ciudad más habitable y preparada para el futuro». También se mencionan deudas y compromisos pendientes con trabajadores municipales, así como un clima laboral que, según Más Madrid, se ha deteriorado.
La formación añade que durante años se han tolerado en el entorno municipal «conductas reiteradas de trato vejatorio, hostigamiento y abuso de poder», asegurando que el alcalde, conocedor de estas situaciones, «ha optado por no actuar».
Más Madrid sostiene igualmente que Ángel Viveros ha actuado «al margen de los marcos de cooperación entre las fuerzas progresistas», ignorando compromisos entre organizaciones y limitando el avance de políticas transformadoras en la ciudad.
En el comunicado, la formación explica que ha planteado propuestas para mejorar el estado de los barrios, reforzar el mantenimiento urbano y avanzar en políticas de vivienda, pero asegura que la negativa del alcalde a dialogar ha convertido el Gobierno municipal «en un espacio bloqueado».
Por ello, Más Madrid Coslada afirma que no va a contribuir a sostener «una forma de gobernar que ha demostrado estar agotada» y considera «imprescindible un cambio profundo en la manera de gobernar y un nuevo liderazgo» para seguir formando parte del Gobierno municipal.
Un gobierno en minoría
El comunicado llega después de que el pasado mes de diciembre el primer teniente de alcalde y concejal de Economía y Empleo, Fernando Romero, anunciara su salida de Más Madrid, partido con el que gobernaba en coalición con el PSOE. Su marcha, unida a la del concejal de Deportes, Luis Arteaga, dejó al Ejecutivo municipal en minoría.
Romero aseguró entonces que su decisión estaba tomada desde hacía meses y que la pospuso a petición del alcalde, Ángel Viveros, hasta la aprobación de los presupuestos. Explicó que se sentía respaldado por el alcalde y que ambos analizaban cómo afectaría esta situación al Ejecutivo, señalando su intención de terminar el mandato como concejal no adscrito, pese a haber recibido ofertas de otros partidos.
Desde Más Madrid, fuentes de la dirección regional señalaron que Romero llevaba semanas suspendido de militancia por «numerosas faltas graves» del Código Ético. Le atribuían denuncias internas por hacer oposición a políticas del grupo en Coslada —como la ZBE o la vivienda— y por restringir la interlocución con otros partidos y sindicatos, además de «amagar» con una moción de censura que, según Romero, «no existe».
La formación defendió que seguiría gobernando en Coslada con Paz Garretas y Sonia Murillo, manteniendo «políticas útiles» y el compromiso adquirido en 2023.
Por su parte, Romero explicó que abandonaba el partido por sus diferencias con la dirección regional y por el enfrentamiento con las ediles Paz Garretas y Sonia Murillo. Aseguró haberse sentido «acosado» y víctima de «bullying» interno, además de negar haber negociado con el PP una moción de censura, calificando esa acusación de «bulo».