El consumo se mantiene estable respecto al año pasado, con la nata como relleno favorito y una creciente apuesta por nuevos sabores
Los españoles consumirán este año unos 30 millones de roscones de Reyes, una cifra similar a la registrada en la última campaña, lo que confirma la estabilidad del consumo de este dulce tradicional, según las estimaciones del sector.
De acuerdo con los datos de la Asociación Española de la Industria de Panadería, Bollería y Pastelería (Asemac), la nata vuelve a ser el relleno más vendido, aunque cada año se abren paso nuevas propuestas, como los roscones de pistacho o de tarta de queso.
En la Comunidad de Madrid se prevé la venta de más de 2,9 millones de unidades, según la Asociación de Pasteleros Artesanos de Madrid (Asempas), situando a la región entre las que concentran mayor consumo.
Los pasteleros artesanos madrileños han detectado además una adaptación del producto a los nuevos modelos de familia, con un aumento de formatos más pequeños, especialmente roscones de 500 gramos, pensados para hogares con menos miembros.
Este periodo supone una de las semanas de mayor actividad del año para el sector, con la elaboración y venta de cerca de 2,9 millones de roscones en los alrededor de 600 establecimientos repartidos por toda la región.
Desde la Comunidad de Madrid han destacado que desde 2016 se ha apoyado la modernización y digitalización de 140 pastelerías con 1,5 millones de euros en ayudas públicas, dentro de un respaldo más amplio al comercio minorista orientado a la innovación, la mejora del equipamiento y el relevo generacional de los negocios con mayor trayectoria.
La consejera de Economía, Hacienda y Empleo, Rocío Albert, ha visitado el obrador central de Pastelerías Manacor en Móstoles, donde ha subrayado que es «un ejemplo de vocación y dedicación a un oficio artesano que ha sabido conservar la tradición, pero también adaptarse a los cambios para seguir creciendo y creando empleo».
En este sentido, ha indicado que forma parte del grupo de establecimientos que cuentan con el Sello Artesano de Calidad de Pastelería, impulsado por la Asociación de Empresarios Artesanos del Sector de la Pastelería de Madrid con el respaldo del Gobierno autonómico.