El hallazgo de 40 dientes en Guadalajara reescribe la ruta de los dinosaurios en el hemisferio norte
Un estudio liderado por la Universidad Complutense de Madrid identifica que los dientes hallados en Algora pertenecieron a la subfamilia Majungasaurinae, un grupo de dinosaurios depredadores que habitaba la antigua Gondwana, hoy hemisferio sur.
Un equipo de investigación liderado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) atribuye 40 dientes de dinosaurios hallados en el yacimiento de Algora (Guadalajara) a la subfamilia Majungasaurinae, un grupo de dinosaurios terópodos depredadores que habitaron Gondwana hace entre 100 y 93 millones de años, durante el Cenomaniense del Cretácico Superior.
El estudio, publicado en la revista Scientific Reports, identifica estos fósiles como pertenecientes a la familia Abelisauridae, concretamente a la subfamilia Majungasaurinae. Hasta ahora, los dientes se habían atribuido a otros grupos de dinosaurios, como los Carcharodontosauridae.
Este hallazgo convierte al yacimiento de Algora en un enclave clave para la paleontología, ya que representa la mayor concentración de macrorrestos de vertebrados del Cenomaniense en el suroeste de Europa.
Los Majungasaurinae fueron un grupo de dinosaurios terópodos carnívoros que habitaron el hemisferio sur durante el Cretácico Superior, hace entre 100 y 66 millones de años. Emparentados con otros abelisáuridos, se caracterizaban por sus cráneos robustos, brazos extremadamente reducidos y adaptaciones que los convirtieron en algunos de los principales depredadores de los antiguos ecosistemas de Gondwana, especialmente en regiones como Madagascar, India y Sudamérica.
«El hallazgo corrobora la presencia de este linaje de abelisáuridos en Europa desde el Cenomaniense en adelante. Esto ayuda a entender las transiciones faunísticas y los intercambios entre los antiguos continentes de Gondwana (sur) y Laurasia (norte)», destaca Angélica Torices, investigadora del Departamento de Geodinámica, Estratigrafía y Paleontología de la UCM.
En el trabajo también han participado investigadores de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y de la Universidad de Lisboa.
Los fósiles analizados fueron recuperados durante varias campañas de campo, financiadas mediante convocatorias de subvenciones de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha destinadas a proyectos de investigación del patrimonio arqueológico y/o paleontológico, entre los años 2013 y 2025.
Para llevar a cabo el estudio, los investigadores utilizaron microscopía digital para examinar la morfología de la corona y los dentículos de los dientes, además de análisis estadísticos para comparar las muestras con bases de datos globales de terópodos.
Estos dientes son comprimidos lateralmente y en forma de cuchilla, con bordes dentados. Se identificaron tanto dientes mesiales, situados en la parte delantera de la mandíbula, como dientes laterales.
«Este estudio es fundamental para completar el registro fósil europeo de mediados del Cretácico, un periodo del que se tenía información muy limitada en comparación con otras épocas», señala Mirella López Miguel, investigadora de la UCM y a cuya tesis pertenece la reidentificación de los restos de Algora.
Este hallazgo no solo refuerza la importancia del yacimiento de Algora en el panorama internacional —representa la mayor concentración de macrorrestos de vertebrados del Cenomaniense—, sino que «destaca el papel de las nuevas generaciones de paleontólogos de la UCM en el descubrimiento de la historia evolutiva de los dinosaurios en la península ibérica», concluye Torices.