La DGT pone en marcha cuatro nuevos radares en las carreteras de la Comunidad de Madrid

Señal que advierte de un radar de control de velocidad en una carretera española. ARCHIVO
Los nuevos controles, fijos y de tramo, avisarán durante el primer mes antes de empezar a multar a los conductores.

La Dirección General de Tráfico (DGT) ha puesto en funcionamiento 33 nuevos radares en carreteras de toda España, dentro del plan nacional que contempla la instalación de 122 nuevos puntos de control de velocidad. De ellos, 106 ya están operativos y el resto se instalará a lo largo de 2026, según ha informado el organismo.

Estos nuevos dispositivos incluyen 20 radares fijos y 13 radares de tramo, ubicados en carreteras de Andalucía, Aragón, Asturias, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Galicia, Murcia y la Comunidad de Madrid. Todos los radares están señalizados en carretera, publicados en la web de la DGT y sus ubicaciones han sido facilitadas a los operadores de navegación.

En la Comunidad de Madrid se han instalado cuatro nuevos radares, dos fijos y dos de tramo. Los radares fijos están situados en la M-601, en el punto kilométrico 0,930, y en la M-100, en el punto kilométrico 22,940. Los radares de tramo se encuentran en la M-501, entre los kilómetros 46,224 y 42,375 en ambos sentidos.

En el resto de España, los nuevos radares se han distribuido en numerosas carreteras. En Alicante se han instalado tres radares de tramo en la A-31 y la A-7. En Asturias, dos radares fijos en la AS-116 y la AS-377. En Ávila, cuatro radares de tramo en la AV-562 y la N-403. En Cantabria, tres radares fijos en la N-611, CA-142 y CA-141.

También se han instalado radares fijos en la N-550 en A Coruña, en la GC-20 en Las Palmas, en la CL-623 en León, en la RM-620 en Murcia, en la VG-20 en Pontevedra, en la SG-205 en Segovia, en la A-8077 en Sevilla, en la TF-1 en Tenerife, en la CM-4008 en Toledo, en la CV-400 en Valencia, en la VA-30 en Valladolid y en la N-232 en Zaragoza. Además, se han colocado radares de tramo en la GC-23 en Las Palmas, en la A-355 en Málaga y en la CV-30 en Valencia.

Durante el primer mes de funcionamiento, los conductores que superen la velocidad permitida recibirán únicamente una carta informativa de advertencia, pero pasado ese periodo comenzarán a imponerse sanciones económicas.

El objetivo de estos dispositivos es reducir la siniestralidad, ya que la velocidad inadecuada sigue siendo un factor clave en los accidentes mortales. En 2024, este factor estuvo presente en el 24 % de los siniestros mortales en carretera, con 307 accidentes mortales relacionados con el exceso de velocidad, según ha informado la DGT.

Desde la implantación del primer plan de radares fijos en 2005, estos sistemas han contribuido a reducir en un 75 % el número de víctimas mortales, consolidándose como una de las principales herramientas de seguridad vial en España.