Tres madrileños aislados en el crucero del brote de hantavirus que deja tres muertos
Tres madrileños permanecen aislados y sin síntomas en el crucero MV Hondius, escenario de un brote de hantavirus que ha provocado ya tres fallecimientos durante la travesía, según han trasladado desde la Comunidad de Madrid.
En el buque viajan 149 personas, entre pasajeros y tripulantes, de 23 nacionalidades distintas. Entre los ocupantes hay 14 españoles —13 pasajeros y un tripulante—, según ha informado el Ministerio de Sanidad.
La OMS había planteado que el crucero hiciera escala en Canarias para evacuar a tres pasajeros con síntomas, pero finalmente serán trasladados a Países Bajos. España había propuesto evacuar en Cabo Verde a los casos con síntomas, aunque las autoridades de este país rechazaron esta opción.
La situación se está analizando en coordinación con la Organización Mundial de la Salud, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades, la Comisión Europea y los países implicados en el seguimiento del brote. Está prevista una evaluación por parte de epidemiólogos de la OMS para determinar las medidas a adoptar a bordo, mientras el barco permanece en Cabo Verde.
Por el momento se ha identificado un contacto de alto riesgo, aunque las autoridades sanitarias continúan valorando si existen más personas en esa situación.
Sanidad insiste en que el riesgo para la población general es bajo, ya que el contagio entre personas no es frecuente y la mayoría de los ocupantes no presenta síntomas.
El hantavirus es un virus de origen zoonótico que se transmite principalmente por el contacto con secreciones de roedores infectados, como orina, saliva o excrementos. En humanos puede provocar enfermedades graves: en América se asocia a un síndrome cardiopulmonar que afecta a pulmones y corazón, mientras que en Europa y Asia causa una fiebre hemorrágica que compromete los riñones.
No existe un tratamiento específico, por lo que la atención médica se centra en el control de los síntomas y las complicaciones. La OMS subraya que la clave está en la detección precoz y en evitar el contacto con roedores, ya que la transmisión entre personas es poco frecuente y se limita a situaciones muy concretas.