Las víctimas, de diversas nacionalidades, entre las que se encontraban dos bebés de menos de un año, habitaban en un restaurante en espacio de apenas un metro y medio de largo por 400 euros al mes.
La ciudad vive este día sin ceremonia del Premio Cervantes, sin la tradicional visita de los Reyes pero manteniendo el homenaje a su hijo más ilustre, aunque con mascarillas.